Feliz día Internacional de la Filosofía.

Quince de noviembre de 2018, en el día internacional de la Filosofía, (reconocido por la UNESCO) , a las 16 horas una tal Nelia Carter abriría la segunda mesa, “Heteropatriarcado, violencia, protestas” en el Simposio de Filosofía feminista contemporánea del 19 Congreso Internacional de Filosofía, con su sede en Aguascalientes, México. Joven promesa de la filosofía política enfocada al feminismo y la teoría de género, expondría una propuesta interesante con respecto al concepto de violación, sin que la audiencia sospechara que lo que presentaba era una parte importante de su trabajo de grado al que había dedicado tanto durante los últimos meses.

Pareciera que he estado buscando las maneras más efectivas de consumir mi alma sin que pueda quedar rastro alguno de ella. Probablemente no es del todo mi culpa, o quizá sí, en gran medida; tenía que haber estado en otro lado, explorando una ciudad nueva y enfrentándome a mis miedos pero haciéndome sentir orgullosa de mí misma por lograr lo que me propuse meses atrás, cuando entusiasta y ambiciosa me hice nuevas promesas. Al final, una vez más, no me las cumplí.

Feliz día internacional de la Filosofía a la Nelia que perdió el rumbo y dejó que la vida la orillara a abandonar su plan original para servirle una cerveza tipo Bock de temporada en un tarro michelado a algún excéntrico cliente de un baresucho ubicado en una colonia clasemediera.

Feliz día internacional de la filosofía a la Nelia que, muy pronto, dejó de jugar a ser filósofa. ¿Cuántas veces más voy a tener que pedirte perdón por fallarte tanto?

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Grande, Ariana (2018) ‘Thank u, next’.

En mi defensa, tú lo pediste primero y siempre dijiste que sí, pero no era eso lo que quería de verdad. Cada una de las veces que después de una pausa dije con voz entrecortada “Cásate conmigo“, quizá lo que quise decir fue más bien “Déjame imaginarte en mi vida futura”, tal vez “Quédate un ratito más”. Perdón por haberme demorado tanto en encontrar las palabras adecuadas.

Te advertí cientos de veces que no sabrías cómo deshacerte de mí pero descubriste rápidamente la manera y yo tampoco me opuse mucho. Al final sí aprendí, gracias por eso, choco.

Lo siento, sí fue demasiado. Nunca quise agobiarte, sólo no sabía querer de otra manera y nos creímos muy inteligentes; sí tuvimos razón en algo (quizá tú más que yo): Encontré la forma de estar sin ti y estuve bien.

No sé si ya lo he dicho, pero antes de que termines de borrarte quería decir gracias.

Desaparecer.

La primera vez que ví sus ojos fue clavados en el retrovisor central del auto, a punto de salir a nuestra carretera, hace casi un año aunque su nombre ya había estado en mi vida desde mucho antes. Quise ser como Perseo, escapar al embrujo, mirar por reflejo y cortar de tajo pero terminé dejándome petrificar. Supongo que yo también lancé mi hechizo.

Qué presencias más efímeras fuimos en nuestras vidas, con mi cabeza recostada sobre su pecho mientras mirábamos fantasmas en la pantalla de su teléfono, supe que íbamos a perdernos. Habíamos llegado mucho antes y teníamos una historia como de tragedia griega, como si nos hubiéramos estado esperando durante años, aunque nunca se sintió así.

Justo como el humo al que le gustaba emular, terminó por disiparse. Un día se esfumó en uno de sus actos maestros de magia y procuró decir poco. Yo también me fui en silencio, yo también podía borrarme por completo hasta que el eco de mi voz y mi risa dejara de resonar en los muros huecos de su habitación
y desaparecer
sorda
aunque mi pecho gritara. Grita.

Mensaje de Apolo

Lo supe siempre aunque me gustaba creerte más a ti que a mí.

Ahora que la canícula ha tocado mis afectos y humores, con todos mis sentires planos, he venido a entregarte este mensaje: Es ahí. Ahí quédate porque ya llegaste.

El teatro no es literal.

Me gustaba que interrumpieras las películas para hacer comentarios sobre las actuaciones o los errores de dirección, como si a alguien le importaran; resultó que a mí me importaban. Que bajaras la luz y al bailar conmigo apretaras mi cadera a la tuya y alternaras tu pierna con las mías.
Me gustaba escucharte hablar sobre cosas interesantes con tu voz de decir cosas interesantes, que tu bálsamo me cosquilleara los labios tras besarme, tu imitación de acento español, verte jugar con niños, tus muslos calientes dentro de la cama y tu forma de reír. Me gustaba verte manejar y que tu coche oliera a ti.

De pronto pensé que esta vez había atinado y ahora entre menos piensas en mí yo más escribo de ti. Es la forma más veloz y efectiva que conozco.

Temporadas de huracanes.

Te quise tal vez muy pronto y me quisiste brevísimamente quizá muy poco, probablemente nada pero igual creí que me quisiste y yo te quería en serio aunque fuera pronto, todavía no aprendo a hacerlo de otro modo.
Nunca quise pensar en ti, he mostrado resistencia cada vez y sobre todo las nuevas veces. No quiero quererte más aunque lo hago por ahora, acaso la costumbre, pero ya pronto muy pronto se pasará como se pasan, por fortuna, las temporadas de huracanes.